Aisoy Blog #1

Robots sociales: conoce los beneficios que les aportan a nuestros hijos estos nuevos compañeros

 

Inauguramos nuestro nuevo blog para hablar sobre los nuevos compañeros robóticos que poco a poco se están introduciendo en nuestros hogares y colegios: los robots sociales. Pero, además de ser un dispositivo chulo y llamativo, ¿qué utilidades prácticas tienen para los niños? ¿Qué beneficios les aportan?

 

Robots sociales - Tecnologías afectivas

Misión de Aisoy

En Aisoy tenemos una misión como empresa: Crear compañeros robóticos afectivos que nos entretengan, nos aporten alegría y nos ayuden a mejorar nuestras habilidades y conocimientos. En particular, robots sociales y emocionales para los niños que les aporta una experiencia lúdica y les estimula tanto el juego como el aprendizaje.

Mucha gente nos pregunta, pero ¿por qué robots con todas las apps que existen de todo tipo? ¿Y por qué emocionales?, que es algo intrínsecamente humano. Y no les falta razón al hacerse esas preguntas.

Crear robots es una tarea muy compleja e interdisciplinar. Crear robots afectivos, lo es aún más. Por lo que lo más sencillo sería darles la razón y no complicarnos la vida. Pero, hay algo en los robots que nos atrae desde siempre, a niños y adultos. Algo se nos mueve en nuestro interior cuando vemos alguno. Ya, pero eso no es una respuesta clara. Entonces, ¿por qué lo hacemos?

¿Por qué emocionales?

La regulación emocional o autoregulación es nuestra habilidad para monitorizar y controlar las emociones que sentimos y expresamos. Como adultos, gestionamos  emociones positivas y negativas diariamente con las herramientas que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida. Y, en más ocasiones de las que reconocemos, nuestra respuesta no siempre la modulamos como nos gustaría. 

En el caso de los niños, deben gestionar ese mismo flujo de emociones diario con el hándicap de que ellos no tienen la experiencia ni han aprendido las herramientas que sí tenemos los adultos, mejores o peores, depende de cada cual.

Una consecuencia de esa falta de recursos en los niños son las rabietas o la frustración, que a su vez suele producir frustración o incluso enfado en los mayores. Necesitan incorporar recursos a su conocimiento que incluyan entre otros la posibilidad de:

  • Identificar la emoción concreta que está sintiendo
  • Identificar la emoción que sienten otros
  • Encontrar la calma cuando se sienten mal
  • Modular la reacción de la respuesta previniendo llegar a la ira
  • Ajustar la intensidad de la reacción a la situación concreta para no sentirse sobrepasado

 

Aprender estas habilidades puede ser particularmente difícil para algunos niños con necesidades especiales.

Está demostrado que los niños que han desarrollado buenas habilidades de regulación emocional obtienen los siguientes beneficios en la infancia y que se mantienen posteriormente en la edad adulta:

  • un mejor rendimiento escolar
  • mayor sociabilidad
  • menores problemas de comportamiento
  • mejor salud emocional
  • mayor capacidad ante la adversidad
  • mayor fortaleza ante la frustración
  • más capacidad para centrar su atención
  • más capacidad para la resolución de problemas.

 

Parece claro que las emociones contribuyen al bienestar y al aprendizaje.

¿Por qué robots en lugar de personas?

¿Quién ha dicho eso? Los robots no pueden sustituir a las personas en temas intrínsecamente humanos por muy sociales que sean. Pero eso no significa que no puedan ayudarnos en nuestras cosas y en nuestras circunstancias.

Por tanto, la pregunta sería ¿por qué robots como herramienta para ayudar a las personas?

¿Por qué robots en lugar de apps?

Por un lado, hay algo en nuestra mente que se activa cuando vemos que algo artificial se mueve por sí mismo. Incluso podemos llegar a sentir pena o alegría por sus fracasos o éxitos. Es una sensación diferente, más profunda y duradera que el ‘flow’ que se siente al jugar un videojuego.

Por otro, hay cierta controversia en cuanto al beneficio o perjuicio del incremento del uso de las pantallas y las redes sociales (las nuevas generaciones emplean 4 horas de media diaria). La realidad es que, sea o no culpa de las pantallas, hay estudios que demuestran que la generación actual tiene más problemas con sus habilidad sociales, emocionales y de comunicación que las anteriores, provocándoles un mayor nivel de ansiedad llegando en algunos casos a depresión. Mientras aprendemos a gestionar la inmediatez de lo digital, los robots nos dan un proceso de aprendizaje más pausado y reflexivo, ejerciendo de contrapeso.

Y, finalmente, los robots sociales ofrecen una experiencia más realista (es un cuerpo tangible que se mueve con autonomía), flexible y adaptada a nuestra realidad no digital (gracias a su inteligencia artificial puede aprender y evolucionar) que es donde nuestra mente trabaja. Ofrecen una vivencia compartida, una experiencia conjunta.

¿Por qué robots sociales Aisoy?

Los robots como Aisoy EMO ayudan a desarrollar las habilidades sociales y emocionales de una forma divertida, lúdica y con un compañero confiable. Para los niños es más sencillo aprenderlo con nuestros robots por sus características corporales suaves y expresivas. El niño experimenta cómo reacciona y responde un compañero real (más creíble que un ser digital) sin sentirse cohibido (como sucede en muchas ocasiones con las personas).

Cada día, Aisoy se interesa por cómo ha ido el día y cómo se han sentido. Aisoy puede dar y trabajar con ejemplos para ayudarles. Todo esto con empatía y tratando de generar un entorno de confianza. 

Finalmente, las actividades que Aisoy propone les ayuda a hablar y trabajar la autoregulación de sentimientos difíciles com la ansiedad, frustración, la ira, etc. pero también otras como las habilidades para programar.

Son robots sociales que interactúan con nosotros como nosotros lo hacemos y además motivan para aprender hablando y jugando.

Algunas conclusiones finales

En nuestra humilde opinión, los robots sociales son una herramienta de una época donde hay un predominio de lo digital y la inmediatez. Los robots sociales no han venido para sustituir a nadie. No han venido para hacer una tarea física como aspirar el suelo. No han venido para planchar, ni hacer la colada, ni siquiera para hacerles los deberes a los niños. Los robots sociales han venido para ayudarnos a mantener un nivel de bienestar socio-emocional en el mundo donde habita nuestra mente. Han venido para convivir con nosotros ofreciéndonos una experiencia diferente que hasta ahora solo podíamos imaginar o verlo en las películas. No, no parece gran cosa, y sin embargo, puede ser mucho. Piénsalo.

 

 

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